Galliano, ¿genio o paria? ¡Que viva la hipocresía!

De tanto hablar de John Galliano estos días a causa de su desafortunado percance con el pueblo judío en general y con Dior en particular, he podido confirmar eso de que nos gustan más las desgracias que las alegrías si afectan a la vida de los demás. Al menos, las primeras siempre nos dan más juego. Y es que ha quedado claro que un mito solo se convierte en tal cuando muere (“Vive rápido, muere joven”, que decía James Dean) o, como en este caso, si es despedido por un grande de la moda como Christian Dior.

Mezclar lo personal con lo laboral suele causar problemas. Que se lo digan a Tiger Woods, que tuvo que retirarse una temporada del mundo del golf debido al revuelo formado por unas cuantas y sonadas infidelidades. Al parecer, antes de que cometiera el gravísimo e injustificable error de proclamar a los cuatro vientos su admiración por el mismísimo Hitler en unas inapropiadas declaraciones, el diseñador gibraltareño pasaba por un mal momento, lo que ha acabado pasándole factura también a nivel profesional. Demasiados (y variados) excesos que podrían con cualquiera, y que han alejado a Galliano de la realidad: idolatrar a un genocida homófobo como el líder nazi, siendo abiertamente homosexual, no tiene mucho sentido.

Pero Galliano no era, sino ES un genio. Y, como tal, tiene ese punto de locura que lo hace excepcional. No he intentado encontrar respuestas al comportamiento antisemita del modisto, ni mucho menos defenderlo, pero sí que he tratado de comprender las razones de tanto alboroto por unas palabras salidas de contexto y provenientes, sin lugar a dudas, de una mente trastornada. Hoy, más que otras muchas veces, me sorprende la falsedad imperante en el mundo de la moda. Ayer, Galliano era un genio que atravesaba una mala racha. Hoy, es un paria intolerante y acabado. Me da lástima, pero no ya el diseñador sino todos los que le rodean y presumen de ser colegas de uno de los más grandes creadores que ha habido nunca.

El grado de hipocresía que demuestra en los últimos tiempos el imperio fashionista empieza a darme pánico. Que este haya adquirido tanto poder como para montar y desmontar mitos a su antojo y transformar héroes en villanos (o viceversa) de la noche a la mañana, debería darnos, cuando menos, respeto. Tan sólo hay que echar un vistazo a los titulares de los últimos días. Los medios especializados en moda se esfuerzan por tratar el tema desde una perspectiva neutral, informativa. Sin embargo, los demás periódicos, revistas o programas televisivos han hecho de en la ‘tragedia’ su panacea y no han dudado en ahondar en ese jugoso lado oscuro que ha llevado a Galliano al lugar en el que ahora se encuentra. Un glamuroso y exclusivo infierno al que van a parar los grandes marginados por ese grupo de farsantes que creen que la moda, el dinero y el lujo es lo único que importa.

El pasado viernes se presentó en París, en un ambiente íntimo y ante un grupo reducido y selecto de personas, la primera colección de Galliano sin Galliano. Un testamento en forma de sofisticado desfile de tendencias para el próximo otoño, en el que el modisto volvió a dar fe de su talento a pesar de todo lo que rodea ahora a su figura como artista del patronaje. Mientras tanto, el protagonista estaba en una clínica de desintoxicación de Estados Unidos, y nadie pareció echarle en falta. Otra prueba más del nivel de alienación que sufre uno de los sectores más poderosos/peligrosos de la sociedad actual: los que se hacen llamar, no sin cierta ironía, “víctimas de la moda”. El pago por tener un don extraordinario es demasiado alto en ocasiones: no puedes perder jamás los papeles. Equivocarse convierte al genio en proscrito.

13:53 - Posteado por Brief

One Response to “Galliano, ¿genio o paria? ¡Que viva la hipocresía!”

  1. kemzo dice:

    me encanta, muy acertado y veraz. Enhorabuena!!


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